Relato de una fantasía

Hace unas semanas (quizá hasta un mes 😅), pregunté por Twitter sobre que queríais que escribiese, y salió ganadora la idea de que relatase alguna fantasía sexual mía. Y cómo digo muy a menudo, más vale tarde que nunca jajaja

Entre mi pereza, los horarios de mi nuevo curro, y otros altibajos de mi vida personal, apenas he encontrado tiempo e inspiración para ponerme a ello. ¡Pero aquí lo tenéis! Los relatos no son mi punto fuerte, espero que os guste igualmente.

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Relato de una fantasía – Fotógrafa: Rachel Seye

Llevábamos un par de copas encima. Las suficientes para notar la subida de calor en nuestros cuerpos, pero sin llegar a estar borrachos e incoherentes.

Llegamos a mi casa entre risas y besos tontos, de esos que te hacen sonreír aun más.

Cuando nos tiramos en la cama, empezó a mordisquearme las orejas y me susurró:

-Soy todo tuyo esta noche, haz lo que quieras conmigo-

Se me erizó la piel. Sabía que con él esa frase tenía sentido, que de verdad podría hacer lo que quisiera, que ambos disfrutaríamos llevando a cabo cualquier fantasía.

Me puse a horcajadas encima suyo, le giré para que estuviera boca abajo, y contemple excitada la constelación que se dibujaba en su espalda. Con cariño y creciente deseo empecé a besar cada uno de sus muchos lunares, saboreando cada uno de ellos, dejando un rastro de saliva por su piel.

Su respiración empezó a acelerarse y sus suspiros y gemidos me animaron a seguir adelante, creciendo también así la humedad entre mis piernas. Rápidamente los besos pasaron a ser mordiscos, las caricias, arañazos, y sus gemidos, gruñidos de placer.

Sabía que le estaba costando contenerse y dejarme llevar el control, siempre solía tener él el papel más dominante, pero eso lo hacía todo aun más excitante.

Mi lengua empezó a trazar una linea recta desde su nuca, bajando por su columna, hasta perderme entre sus nalgas. 

Había fantaseado con su culo durante meses, deseando comerlo entero, y por fin ahí estaba. Mi boca se entretenía entre sus nalgas, mientras mi mano bajó hasta su polla, dura y mojada, y empecé a jugar con ella también.

A medida que sus gemidos iban en aumento empecé a meterle con cariño un dedo en el culo, y luego dos, sin dejar de masturbar su polla con la otra mano. 

De repente me paró. Se giró para besarme con pasión y se levantó hacia su bolsa. Me pidió que cerrara los ojos. Y al abrirlos lo vi, el regalo más apropiado para esa ocasión, un arnés con un dildo. 

-Después de que te haya jodido tantas veces, ya toca que me jodas tu a mi –

Sonreí entusiasmada y me tiré a sus brazos. Nos fundimos en nuestros cuerpos sudorosos y excitados. Dejé que me mordiera los pechos, pero cuando sus manos se disponían a entrar en mi coño le detuve, al fin y al cabo, era mi turno esa noche.

Le puse a cuatro patas, agarré fuerte su cuello y gemí en su oído. Me encantaba ver cómo se retorcía de placer. Tras ponerme rápidamente el arnés, pasé mi lengua de nuevo entre sus piernas, pasando por sus huevos y empapándole entero. Y sin pensarlo más, le penetré con suavidad, deleitándome en sus movimientos, en sus gemidos, y en su placer.

A medida que aumentaba la velocidad de mis movimientos, agarré su polla de nuevo, y la empecé a mover al ritmo al que me movía. Me pidió que no parara. No pensaba hacerlo. 

Notaba el arnés rozándome con cada penetración, haciendo que me mojase aun más. 

Sus gemidos inundaron la habitación, y a medida que aceleraba más y más, y le follaba más y más, sin dejar de estimular su preciosa polla, acabó corriéndose.

Pero para mi sorpresa, en lugar de tumbarse, me apartó con cuidado. Sus increíbles ojos verdes, tan profundos, y que tan loca me volvían, se clavaron en los míos. Sin dejar de mirarme me quitó el arnés, y me tumbó a mi en la cama, bajando hacia mi ya liberada pero ardiente entrepierna, y esta vez fue su lengua la que jugó conmigo.

Me retorcí de placer, dejando que su boca y mi coño se unieran, gritando y gimiendo con cada orgasmo, y corriéndome en su cara una y otra vez, hasta que nos sorprendió otro amanecer más juntos.

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Relato de una fantasía – Fotógrafa: Rachel Seye

Muchísimas gracias a mi maravillástica amiga, y fotógrafa, Rachel, por las preciosas fotos de este post, las que os quedan por ver, y por su ayuda, en todo. Eres una artista, te quiero ❤️

About lolaflor

Neo hippie, friki y soñadora / Sexblogger/ Fotógrafa y modelo erótica amateur / Amo viajar y la naturaleza / Escribo sobre sexo, erotismo, juguetes y fantasías

10 responses to “Relato de una fantasía”

  1. jackchatterley says :

    Mademoiselle…
    Has descrito casi perfectamente una de mis fantasías favoritas. Ah, las coincidencias…

    Besotes,
    J.

    • lolaflor says :

      ¿En serio? Jajajaja que cosas 😀 Pues yo es una fantasía que tengo desde hace tiempo, espero algún día llegar a realizarla y que sea mejor que por escrito
      Un beso!

  2. Manu Merino says :

    Joder, pues menos mal que no son tu fuerte, porque me has puesto más caliente que una tarde de verano en pleno Julio. Te animo a escribir más, se te da mejor de lo que piensas.

  3. A. Irles says :

    ❤ (vuelves a lo grande, eh?)

  4. Giacomo Casanova says :

    tremendo relato… gracias por compartirlo

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